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BIENVENIDO BICENTENARIO NACIONAL

Actualizado: 7 de oct de 2019

Golpes, autogolpes, contragolpes, cierre y suspensiones del Congreso, son situaciones que la historia peruana ha afrontado a lo largo de casi 200 años y muy pocas veces nos hemos detenido a reflexionar sobre las lecciones que podemos sacar de estas difíciles circunstancias que ponen en cuestionamiento nuestra vida republicana. Podría evocar el planteamiento hecho por San Martín en 1821, acerca de quienes deben participar en democracia, pero seguro que muchas ONGs me saltarían a la yugular para acusarme de discriminador, aunque seguro otros estarán de acuerdo con este planteamiento.


La actual situación que atraviesa la política peruana de caras al Bicentenario nacional nos debe obligar a hacer este ejercicio ciudadano, pues sino de nada valdrá afrontar estos momentos de incertidumbre en donde la democracia y el Estado de derecho están en juego, en donde la equidad y justicia social, así como la construcción de un Estado eficiente, transparente y descentralizado son exigencias sociales que deben ser atendidas en el marco de la construcción de un país competitivo.


El análisis legal de la vacancia presidencial y la disolución del congreso debe ser asumido con cautela y sin apasionamiento por los juristas y especialistas constitucionalistas del país, sin recurrir a instancias internacionales como para demostrarnos a nosotros mismos que somos capaces de solucionar nuestros propios problemas, asumiendo con responsabilidad las consecuencias de nuestros actos. Sin duda un gran regalo al país en el marco del Bicentenario.


Fuente: BBC.com


Por ello, solo quiero dejar constancia de cinco reflexiones que espero nos permitan comenzar a dialogar con nosotros mismos y sacar lecciones personales y colectivas.


La primera lección que debemos sacar es que necesitamos madurar como ciudadanos, especialmente cuando nos toca elegir a nuestros representantes. Sé que ello resulta sumamente difícil porque depende de ciertas condiciones educativas, conciencia ciudadana y sobre todo mucho amor al país, pero de manera desinteresada, pensando siempre en el país y el bien colectivo. Este es el reto más importante y que no depende de terceras personas, aunque si de un camino largo.


La segunda lección es erradicar nuestro comportamiento informal en cada faceta de nuestras vidas, que origina desinterés y despreocupación por las consecuencias de nuestros actos. Debemos en ese sentido, enseñar con el ejemplo cotidiano que es mejor actuar con rectitud y respetar los derechos de los demás.


Una tercera lección es erradicar de nuestro entorno más inmediato la corrupción, un mal endémico que pareciera se ha apoderado del escenario nacional como práctica cotidiana y eso no se puede permitir. Por ello debemos no solo contribuir cumpliendo las normas, sino también exigiendo que todos la cumplan. Aquí el colegio y el entorno familiar juegan un papel trascendente.


Una cuarta lección es reconocer a los oportunistas que seguro ahora saldrán como iluminados a darnos recetas de solución para todos los problemas nacionales. Pero es necesario recodar que el mejor ingrediente para tan suculenta receta, somos cada uno de nosotros.


Por último, exigir que los programas anuales planificados a nivel del Estado se cumplan. Es difícil, pero la vida continua y de por medio existen necesidades y tareas que no pueden esperar. Ojalá que los proyectos y retos al Bicentenario no se queden en la agenda.


Escrito por: Santiago Tácunan Bonifacio


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