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LA INFLUENCIA DE LA PANDEMIA POR EL COVID-19 EN LA COMUNIDAD INTERNACIONAL

Actualizado: 17 de jul de 2020

No es novedad que, desde que existen registros históricos las grandes plagas, epidemias o pandemias han acompañado a la humanidad de manera sistemática y recurrente. Igualmente, su nivel de importancia ha tendido a ser medido por el grado de impacto y modificaciones que han producido en las sociedades afectadas, en la política mundial y la economía. De aquí entonces, surge la pregunta sobre el tipo y grado de impacto o impactos, que podría tener la actual pandemia del COVID-19 que causan enfermedades que van desde el resfriado común hasta enfermedades como la Neumonía, si bien, hasta el momento no es tan mortal como la peste negra o la gripe española, aún se encuentra en pleno desenvolvimiento y tiene, entre otras consecuencias, a más de media humanidad en cuarentena o semi-cuarentena.


Particularmente desde la geopolítica resulta muy interesante este ejercicio, dado que hay algunos elementos que nos permiten pensar que sí podría alcanzar una dimensión histórica significativa por el tipo de cambios que están ocurriendo en las relaciones de poder en el orden mundial y que el desenlace de esta particular pandemia podría afectar ya sea potenciando, atrayéndolos o modificándose de manera importante. Es necesario recordar que esta pandemia encuentra al orden internacional viviendo un proceso de transformación señalada por la declinación del poder hegemónico que alcanzó Estados Unidos tras el fin de la Segunda Guerra Mundial y que lo llevó a transformarse en el gran hegemón de la segunda mitad del siglo XX y comienzos del XXI (o sea, la potencia más poderosa y que dictó las “reglas del juego” mundial en el sentido más amplio del término).


La acción más importante para enfrentar el COVID-19 es la contención de la expansión del virus mediante el auto - aislamiento, la cuarentena y el distanciamiento social. Esa medida tiene impactos positivos para la salud al aplanar la curva de contagio. No obstante, también afecta a la actividad económica pues el distanciamiento generalmente implica la des-aceleración de la producción o incluso su interrupción total, aspecto que disminuye las horas de trabajo y los salarios y da lugar a la consiguiente reducción de la demanda agregada de bienes y servicios. Dado que la mayoría de las empresas financian sus inversiones principalmente con ganancias retenidas, la formación bruta de capital fijo se verá afectada negativamente. Asimismo, el efecto multiplicador del consumo será significativamente negativo y se verá agravado por la falta de inversiones privadas. Por otra parte, el shock del Corona-virus para la economía global y los mercados financieros empieza a ser comparable al de la crisis de 2008-09, aunque existe todavía mucha incertidumbre sobre su desarrollo y duración. Adicionalmente, el impacto en los mercados y en particular en la bolsa mundial, con una caída del 14% en un solo día, no tiene precedentes en la historia reciente. Del mismo modo, las estimaciones más optimistas luego del estallido del COVID-19 preveían que la tasa de crecimiento de la economía mundial disminuiría al 1,0% o menos. A medida que la pandemia se fue extendiendo, las previsiones fueron reduciendo el crecimiento esperado. Por ejemplo, Goldman Sachs (24 de marzo de 2020) indica caídas anuales del PIB del 3,8% en COVID-19 los Estados Unidos, el 9% en la zona del euro y el 2,1% en el Japón, y una desaceleración en China que la llevaría a un crecimiento de solo un 3% (Goldman Sachs, 2020). Este es un escenario de recesión mundial; más aún, las economías podrían incluso enfrentarse a una contracción de mediano plazo sin una rápida recuperación. De igual forma, la prioridad de la política económica debe dirigirse a proteger el empleo y evitar que empresas solventes cierren por falta de liquidez. Los compromisos adquiridos por el gobierno, en particular, la inyección de 14.000 millones de dólares a las pymes, van en la buena dirección, pero serán probablemente insuficientes. Asimismo, deben movilizarse recursos fiscales para ayudar directamente a trabajadores y empresas afectadas para evitar despidos mientras dure la epidemia. Además de la economía productiva, es esencial evitar que la crisis contagie al sistema financiero: si permanece bien capitalizado y con suficiente liquidez podrá ayudar a la recuperación temprana, si no la agravará. Pero más allá de lo anterior, la crisis económica empeora las condiciones de vida y es responsable del deterioro de los indicadores de salud. Así se tienen familias desplazadas a situaciones inadecuadas, familias sin hogar, pérdida del empleo de millares de trabajadores y pérdida del seguro de salud (atención médica).


Cabe resaltar que, entre los cientos de análisis e informaciones que circulan por las redes, hay un particular elemento que resulta interesante de “aislar” y tenerlo muy presente. Específicamente, hay que poner atención al hecho que desde hace más de 10 años se sabía con meridiana exactitud, tanto por parte de la comunidad científica especializada como por algunos de los sectores dominantes o tomadores de decisiones del planeta que un fenómeno como este tenía que ocurrir de un minuto a otro. Así es, aunque al ciudadano común le cueste creerlo, para algunas autoridades y centros de poder global (políticos, económicos y científicos), lo que está ocurriendo es un fenómeno que se puede caracterizar con cualquier adjetivo menos el de sorpresivo. Más aún, este es un tema que ya se había comenzado a socializar, basta recordar que el millonario informático Bill Gates, en 2015 dio una charla TED, motivado por la pandemia de ébola, en donde advirtió que la humanidad se enfrentaba al riesgo de una catástrofe global “una pandemia causada por un virus altamente infeccioso que se propagara rápidamente por todo el mundo y contra el cual no estaríamos listos para luchar”. De igual forma, tanto los especialistas de los Centros Estadounidenses para el Control y la Prevención de Enfermedades, como de la OMS, venían advirtiendo frente a fenómenos como las gripes porcina y aviar, las cuales fueron pandemias relativamente acotadas, que nuestro mundo totalmente interconectado no estaba preparado ni política, ni institucionalmente para enfrentarlas, y menos aún si se producía una pandemia realmente global y, por lo tanto, actualmente plantean con todas sus fuerzas avanzar en este sentido.

En conclusión, el inicio de esta pandemia por el COVID - 19, afectó a la comunidad internacional pues no se trata solo de la salud de las personas, sino también, influyó a la economía mundial, política y a toda la sociedad debido a la reducción del consumo de bienes y servicios que dependerá no solo de las medidas impuestas por los gobiernos sino también de la respuesta de los individuos y su reacción a las circunstancias. Tengamos en cuenta la frase “Las letras, como las flores, como las frutas, como los pueblos, suelen sufrir epidemias que las desbastan y desfiguran” (Ruben Dario).


Autora: Margarita Alexandra Minaya Cordova

Delegada de GlobMAC Delegation of Peru

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