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MALAS COSTUMBRES

Imagen: https://peru21.pe/peru/declaran-emergencia-distrito-chiclayo-contaminacion-399925


A nivel nacional el Perú produce 23 mil toneladas de basura y solo el 50% es arrojado a los rellenos sanitarios formales. El resto es depositado en botaderos clandestinos que ponen en peligro la salud de millones de pobladores a futuro, tal como lo revelan los estudios y proyecciones de contaminación en diversas partes del país.

El irresponsable manejo de residuos sólidos durante el 2018 generó que el Ministerio del Ambiente (MINAM) declaré en alerta sanitaria 28 de los 43 distritos de Lima Metropolitana, una situación inmanejable y en donde la mala gestión municipal se ve agobiada por las malas costumbres ciudadanas.

En Lima Norte los distritos que más basura produce son San Martín de Porres, Comas y Los Olivos y a pesar que el nivel sociocultural y educativo tiene una clara diferenciación entre uno y otro distrito, en todos ellos se percibe que la población desarrolla una serie de hábitos que atentan contra el ornato y la salud pública.

No sorprende que a todas horas y en las principales avenidas distritales desfilen miles y millones de vecinos de todas las condiciones y edades, arrojando su basura en horarios que no corresponden al recojo distrital.

Un estudio revelador del Instituto de Integración del 2017 da cuenta que ocho de cada diez ciudadanos arrojan basura en lugares que no corresponde y esa costumbre resulta difícil de ser cambiada solo por las municipalidades, quien intenta desesperadamente hacer cumplir las normas y ordenanzas municipales. Por ello resulta sumamente interesante que desde las escuelas se aborde también esta problemática, sobre todo al formar hábitos y costumbre de niños y adolescentes.

Seguro que más de uno dirá que el arrojo de basura es consecuencia del mal recojo de residuos sólidos y quizás no dejan de tener razón, pero arrojar la basura lejos de sus casas no es una acción que contribuya a cambiar el escenario de alerta sanitaria que ronda nuestros vecindarios. Esta actitud de desenfado y desprecio por los derechos de los demás, es algo que debemos cambiar.

La situación se vuelve más crítica cuando muchos vecinos botan sus desmontes contratando a tricicleros en lugar de contratar los servicios municipales de recojo de desmonte, que la mayoría de municipalidades brinda y que casi nadie conoce.

Siempre nos quejamos de la mala gestión municipal, pero pocas veces somos autocríticos de nuestras propias costumbres y es momento de hacerlo y no tener lamentaciones futuras.


Escrito por: Santiago Tacunan Bonifacio


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