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Y DÓNDE ESTÁN LAS FEMINISTAS



Entre los proyectos de ley que se vienen discutiendo en la Comisión de Constitución del Congreso de la República en el marco de la Reforma Política, aparece el tema de paridad y alternancia en las listas de candidatos para el parlamento, consejos de gobiernos regionales y concejos municipales, que no es otra cosa que obligar a los partidos o movimientos políticos a tener en sus listas electorales a un 50% de candidatos mujeres. Esta discusión ya se ha desarrollado en todos los países de América Latina, aunque en algunos de ellos todavía no se ha logrado aplicarlo al 100%. En este camino están Perú, Colombia y Brasil, mientras que Venezuela, Chile, México, Ecuador, Bolivia y Argentina ya han logrado aplicarlo.


Es cierto que a nivel porcentual son más mujeres que hombres en el Perú, pero una ley no las puede obligar a participar en política u obligar a los partidos políticos a llevar mujeres en sus listas, pues considero que ellas pueden ganarse el legítimo derecho de participar, no solo en política, sino en diversos campos de acción que antes solo eran considerados para hombres.


En el Perú esta supuesta promoción de la participación de la mujer en temas políticos existe desde 1997, aunque hecha la ley, hecha la trampa, pues los partidos políticos casi siempre encontraban la triquiñuela para sacarle la vuelta a la ley. Fruto de eso es la mayoritaria presencia de hombres en diversas esferas políticas.


Es importante esta ley, creo que sí, pero no es el mejor mecanismo para promover la participación de la mujer en política, sobre todo porque no se trata de obligar, sino estar convencido de participar en ella. Qué pasa si un partido no tiene la cantidad de mujeres para participar, como se evalúa la capacidad de las mujeres, quién la evalúa, etc.


Lo peor que nos puede pasar es repetir un parlamento nacional como el que actualmente tenemos, en donde a excepción de honrosas participaciones, existen congresista que no han dado la talla y por el contrario desmerecen esta instancia de gobierno. Claro está, que la otra orilla del “río”, tampoco se salva de las críticas públicas.


Resulta curioso que este mecanismo no sea cuestionado por las diferentes ONGs feministas, quienes siempre han considerado que la mujer puede ganarse un lugar en las diferentes esferas de accionar humano.


Si realmente queremos cambiar este desequilibrio no basta una ley, sino desarrollar desde el colegio y el hogar una formación que rompa barreras y estereotipos y que construya un sistema que garantice una igualdad de oportunidades para todos.

Escrito por: Santiago Tácunan Bonifacio

Imagen: https://www.servindi.org/13/09/2016/conversatorio-busca-promover-mayor-participacion-politica-de-las-mujeres

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